El haiku nos habla de un pasado glorioso, que ya no es tangible, ni visible..Sin embargo, ese pasado (flashback) permanece eternizado en la fotografía y en el recuerdo de esta niña-mujer...Por tanto, podríamos decir que, sigue siendo presente; esa niña respira dentro de tu alma, vuelve una y otra vez al llegar la primavera, permanece en ti, aunque tu mente se empeñe en que todo pasó...Milena, puedo ver cierta nostalgia en tu post, pero aún conservas la fuerza y la ilusión de esa niña, que te acompaña...! Te dejo mi abrazo entrañable y mi ánimo, amiga.
Un haiku perfecto, pero no sólo por la cantidad de sílabas respetadas sino también porque lo que debe respetarse en un haiku es la sensación de algo que existe durante un instante. Felicitaciones. Saludos.
Tu poema condensa una imagen muy fuerte: el cerezo desaparecido y el yo igualmente borrado. Esa equivalencia final produce una emoción sobria, muy cercana al espíritu del haiku, porque no explica: sugiere. Además, el cerezo es una imagen natural muy afín a esa tradición.
El verso “Tiempos de glorias” introduce una tonalidad más discursiva y reflexiva, casi elegíaca, que lo aparta de la inmediatez sensorial típica del haiku. También “Ni yo tampoco” añade una abstracción del sujeto que suena más meditativa que contemplativa, algo más propio de la poesía occidental breve que del haiku japonés más canónico.
Como poema breve, funciona muy bien: hay memoria, pérdida y desaparición en apenas tres líneas. Como haiku inspirado en el haiku, sí me parece logrado; como haiku tradicional, no del todo. Diría que está en la zona de cruce entre haiku, epigrama y lamento mínimo.
Me ha gustado mucho, aunque no es un haiku clásico, género tan elemental como complejo, tan esencial como sencillo.
pocas cosas más bellas que un cerezo en flor. tengo entendido que en japón veneran a ese árbol. quizá ahora esté en cambio una versión más actual y sabia de ti... besos, milena!!
Qué maravilla. Me encantó. Un abrazo
ResponderEliminarEl paso del tiempo, el cambio de lugares, nos cambia nuesto ser.
ResponderEliminarBesos.
Risas perdidas.
ResponderEliminarLos días inocentes
se marchitaron.
una cronología de ausencias, ¿no?
ResponderEliminarEl haiku nos habla de un pasado glorioso, que ya no es tangible, ni visible..Sin embargo, ese pasado (flashback) permanece eternizado en la fotografía y en el recuerdo de esta niña-mujer...Por tanto, podríamos decir que, sigue siendo presente; esa niña respira dentro de tu alma, vuelve una y otra vez al llegar la primavera, permanece en ti, aunque tu mente se empeñe en que todo pasó...Milena, puedo ver cierta nostalgia en tu post, pero aún conservas la fuerza y la ilusión de esa niña, que te acompaña...!
ResponderEliminarTe dejo mi abrazo entrañable y mi ánimo, amiga.
Un haiku perfecto, pero no sólo por la cantidad de sílabas respetadas sino también porque lo que debe respetarse en un haiku es la sensación de algo que existe durante un instante.
ResponderEliminarFelicitaciones.
Saludos.
Toda va mutando en la vida, algunos se van, otros crecen, otros llegan. Eres tú la de la foto?. Lo digo por el haikú en primera persona :)
ResponderEliminarBesos dulces Mil y dulce semana.
Qué preciosidad Milena... es bellísimo, y esa imagen tan límpida y evocadora junto a cada verso tan exquisitamente entretejido.
ResponderEliminarBelleza!
beso grande
La vida sigue su curso, Milena. Es muy bonito lo que nos dejas!!
ResponderEliminarBesicos muchos.
Como te decía... los versos siempre quedan.
ResponderEliminarBss
Las estaciones, que van y vienen. Y se renuevan.
ResponderEliminarPrecioso haikú. Te felicito.
ResponderEliminarAbrazos.
Muy bonito; Milena.
ResponderEliminarUn abrazo, amiga.
Tu poema condensa una imagen muy fuerte: el cerezo desaparecido y el yo igualmente borrado. Esa equivalencia final produce una emoción sobria, muy cercana al espíritu del haiku, porque no explica: sugiere. Además, el cerezo es una imagen natural muy afín a esa tradición.
ResponderEliminarEl verso “Tiempos de glorias” introduce una tonalidad más discursiva y reflexiva, casi elegíaca, que lo aparta de la inmediatez sensorial típica del haiku. También “Ni yo tampoco” añade una abstracción del sujeto que suena más meditativa que contemplativa, algo más propio de la poesía occidental breve que del haiku japonés más canónico.
Como poema breve, funciona muy bien: hay memoria, pérdida y desaparición en apenas tres líneas. Como haiku inspirado en el haiku, sí me parece logrado; como haiku tradicional, no del todo. Diría que está en la zona de cruce entre haiku, epigrama y lamento mínimo.
Me ha gustado mucho, aunque no es un haiku clásico, género tan elemental como complejo, tan esencial como sencillo.
Un abrazo.
pocas cosas más bellas que un cerezo en flor. tengo entendido que en japón veneran a ese árbol.
ResponderEliminarquizá ahora esté en cambio una versión más actual y sabia de ti...
besos, milena!!
Precioso haiku, Milena!
ResponderEliminarDices tanto con tan poco!...
Abrazos
Brilla con pura dulce y triste luz de melancolía...
ResponderEliminarAbrazo admirado una vez más!!
Es la inevitable transformación. Muy bonito. Un abrazo, Milena
ResponderEliminarTodo pasa, todo cambia, todo desaparece.
ResponderEliminarUn abrazo.
Todo es EFÍMERO cariño ^:^
ResponderEliminar