Lo sé lo sé, no es exactamente volar, aunque reconoceréis que casi-casi...
¿Cuándo empecé a descubrir mis alas? fue a partir de un sueño muy vívido en el que estaba en un parque -tipo Hyde Park, en medio de una gran ciudad- y me elevé con el impulso de una pequeña patada al suelo. La gente que por allí paseaba se paraba a mirar y yo conseguía sin mucha dificultad, sostener el vuelo. No ha habido para mí sueño más placentero ni recarga mayor de energía. Te aseguro que te levantas nueva, con ímpetu, aplomo... dejando atrás toda la miseria que nos reconcome en el día a día.
Este sueño se me ha repetido a menudo, incluso diría que se ha convertido en realidad: he retomado las clases de danza clásica. De alguna manera, si estás en forma y haces grands jetés, fouettés en tournant, piqués o pirouettes, te sientes en otro mundo, es como si volases, es verdaderamente un inmenso placer.
El Día Internacional de la Danza se celebra todos los años el 29 de abril.
Fue establecido en 1982 por el Comité de Danza del Instituto Internacional del Teatro de la Unesco con el fin de atraer la atención sobre el arte de la danza. Se fijó a partir de la propuesta del maestro ruso Piepor Gusev de Leningrado de homenajear al innovador del ballet clásico, el gran coreógrafo francés Jean GeorgesNoverre, nacido el 29 de abril de 1727 y ✝ en 1810.
Se celebra en todas partes del mundo, es una ocasión para unir a todos con un lenguaje común y universal de paz y amistad:la danza.