eco del trigo cuando lo peina el viento.
Te elevas,
solo la música trepando por la piel
mezclándose con el movimiento.
Es un rito de los sentidos,
donde el sonido y el paso se aparejan
y estalla la emoción sin previo aviso,
brillando en la mirada.
Es ola
que rompe contra el tiempo.
No hay fronteras en los giros
ni muros que frenen los saltos.
Latido a latido,
bailando somos un solo ritmo,
un abrazo que vuela
que nos une.







