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lunes, 14 de mayo de 2012

lupinos / libertad


Hace tiempo que deseaba tener lupinos en el jardín 
pero con el clima de aquí no sabía como se iban a dar. 

Hace un año una amiga apareció con dos plantitas y 
aquí os muestro el resultado del tiempo: 
un año obra milagros!




Me encantan sus flores erguidas, 
el colorido que te regalan y sus
hojitas en forma de mano.





El curso que os comenté 
en el post anterior 
ha sido todo un éxito. 

Han venido casi 400 personas de todas partes, 
también de EEUU y de Canadá.

Disfrutamos
y todo resultó perfecto, 
gracias al trabajo desinteresado 
(karma Yoga) de muchos.


Y traduzco
(en inglés en el post anterior)
de Swami Sivananda:

La libertad es la naturaleza misma del espíritu que es eternamente libre.

Las personas somos esclavas 
del cuerpo, de los sentidos, de la mente, de las comodidades, 
de la comida y de la moda...

La libertad es la liberación 
de la esclavitud de la mente y la materia. 

La libertad de palabra no es libertad. 
La libertad de pensamiento no es libertad. 
Moverse sin rumbo no es libertad. 
Hacer sólo lo que a uno le place no es libertad. 
Poseer una inmensa riqueza no es libertad. 
Conquistar naciones no es libertad. 
Eludir la responsabilidad no es libertad. 
Renunciar al mundo no es libertad. 
La independencia material no da la felicidad perfecta. 
El pan con mermelada no puede dar la auténtica felicidad: 
esas pequeñas cosas del mundo no pueden dar la dicha eterna.

La verdadera libertad es la liberación del nacimiento y la muerte, 
de las ataduras del karma, del apego al cuerpo; 
la liberación del egoísmo y los deseos, 
la liberación de los pensamientos, 
atracciones y aversiones, 
la liberación de la furia y de la codicia. 

La auténtica libertad es la identificación con el Yo supremo, 
es decir fundirse con el absoluto. 
La libertad está en el desapego, 
en la ausencia de deseo, 
en la ausencia de inconsciencia. 

La erradicación y extinción de los deseos 
lleva al estado sublime de dicha suprema y 
a la libertad perfecta. 
La libertad es conocimiento, paz y dicha.


Para ello 
se amplia la consciencia  
es decir "darse cuenta" más y más, 
se observa uno a sí mismo (no a los demás): 
en como nos afectan las cosas, 
en como reaccionamos, 
en como nos movemos
y en como respiramos. 

Observamos detenidamente  
sin juicios ni expectativas, 
nuestro propio ritmo,  
disfrutando
del
momento presente.



 Feliz semana