Llamo al silencio
casi a gritos...
Lo busco y lo deseo
ante un ruido que no cesa
de escalar, de hacerse estruendo
más y más en aumento...
¿Lo notáis?
¿Escucháis el ruido ensordecedor
que nos rodea?
Deberíamos callar
aplacarnos
escuchar
soñar
que el mundo
traerá paz
con
Silencio
cristalino
Hoy en día cuesta escuchar con tanto ruido, es verdad.
ResponderEliminarUn saludo, Milena.
Feliz día.
Pero con soñar no se termina el ruido.
ResponderEliminarEs muy violento, ruido que desestabiliza toda probable armonía. Hay que seguir y desear, meditar, hacer, pedir al cielo por ese silencio de paz.
ResponderEliminarUn abrazo grande.
Feliz semana.
Este poema, Milena, expresa una hondísima necesidad de silencio como refugio interior ante el ruido incesante del mundo. El yo poético clama paradójicamente “a gritos” por ese callar, revelando la contradicción entre el deseo de calma y la imposibilidad de hallarla en una sociedad saturada de estrépito. El poema asciende desde la denuncia del ruido hacia una especie de plegaria: callar, aplacarse, soñar. El silencio final se vuelve símbolo de pureza —“cristalino”—, una esperanza de reconciliación entre el ser y el mundo. Es, en el fondo, un canto al recogimiento y a la paz interior.
ResponderEliminarSaludos
¡Divino silencio que nos permite escucharnos!
ResponderEliminarbss