Una vela encendí
para mirar tu llama,
proyectar en ella la nada,
inspirarme en
ese silencio
que con pasión
recibía tu bendición
al amor de lo amado...
Ahí quedó
mi noble intención:
en Nada.
¿Por qué pretender entender
lo que el otro pretende entender,
si cada cual hace de su capa un sayo?
*
*

Milena, este poema parece una meditación encendida por una simple vela. La llama es mirada y espejo: en ella el yo busca inspiración y acaba encontrando el silencio, la nada que purifica y devuelve humildad. La “bendición” sugiere una entrega amorosa, quizá divina. Pero todo intento de entender o poseer se disuelve: la intención queda “en Nada”. Los últimos versos abren una sabiduría serena —no podemos entender de verdad al otro, porque cada uno vive desde su propio sentido y su capa. Tal vez amar y comprender consistan en aceptar esa misteriosa distancia.
ResponderEliminarSaludos
No pasa nada si no entendemos, seguro que cada persona lo entendería de manera diferente. Un abrazo poeta
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