Obra [técnica mixta]
de la exposición ¿A dónde vamos? Siempre a casa
La leyenda de Don Diego y Doña Mencía
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En primavera
reflorece la herida.
Lluvia y llanto
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Cosí
la herida
con hilo fino,
la teñí de ocre,
dibujé puntos de colores
y la sellé con el polvo de oro
del kintsugi.
Ver fundirse
el pigmento, el metal y el barro,
mientras muere, al fin, lo que dolía,
y entender que la vida se resuelve sola:
con ese amor que llega sin afán,
que llega sin querer,
que sin más
brota,
une.
©Milena E
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Cómo será la muerte de lo que duele, se pregunta el ingenuo. (No olvidemos que también el amor -o sobre todo el amor- duele)
ResponderEliminarAmor y dolor van tejiendo nuestra historia, dan textura a lo que somos.
EliminarCurar la herida con mucho cuidado, resaltando la cicatriz con la técnica del Kintsugi para no olvidarla...Mientras poco a poco se va el dolor, porque el amor brota de nuevo y une...Precioso Milena...!
ResponderEliminarAsi llega la primavera goteando, lloviendo sobre la herida del frío invierno, como un milagro de amor, que renueva el interior y florece...Asi es la vida.
Mi abrazo entrañable y admirado, amiga poeta.
Mª Jesús, qué lectura tan hermosa, y qué preciosa es la forma en que unes ese frío invierno con el milagro de lo que vuelve a brotar. Es verdad, la vida tiene ese ritmo: dejar que la lluvia limpie la herida para que la cicatriz se llene de luz y el amor pueda, al fin, reflorecer. Gracias por acompañar mis versos con tanta sensibilidad. ¡Un abrazo entrañable de vuelta!
Eliminarcrear una obra de arte es algo mágico. a partir de hilos, pigmentos de color, un material aglutinante... se crea algo con alma propia.
ResponderEliminarme alegra leerte de nuevo, milena. abrazos!!
Al final, escribir es un poco también eso: ir uniendo pedazos y texturas hasta que, por fin, algo dentro cobra alma propia.
EliminarGracias por valorar esa magia. ¡Un abrazo, Chema!
1. En primavera reflorece la herida. Lluvia y llanto.
ResponderEliminarPoema brevísimo, casi un haiku emocional. En apenas dos versos y una palabra, condensa una percepción existencial profunda: la herida —esa marca de un dolor pasado— no desaparece, sino que vuelve a florecer con la renovación vital de la primavera. La paradoja es evidente: la estación de la vida y la belleza despierta también el recuerdo de lo que dolió.
La elección del verbo reflorece es clave: no dice «se abre» o «sangra», sino florece; hay en ello una ambivalencia, como si el sufrimiento formara ya parte del ciclo natural de la existencia. Lluvia y llanto complementan el sentido: la lluvia puede ser fecunda y sanadora, pero también refleja el llanto humano; ambos se funden en una misma imagen de purificación o desahogo.
El poema se sostiene sobre un minimalismo luminoso: brevedad, resonancia emocional, y una poética del instante que recuerda al haiku o al aforismo poético de raíz oriental.
2. Cosí la herida con hilo fino... (poema del kintsugi)
Aquí la voz poética pasa del instante al proceso: de la herida que florece sola a la herida reparada conscientemente. El poema desarrolla la metáfora del kintsugi, el arte japonés de reparar cerámicas rotas con oro, que convierte la fractura en belleza. La herida ya no se niega ni se tapa: se cose, se pinta, se ilumina.
Cada verbo introduce una acción delicada y casi ritual: cosí, la teñí, dibujé, la sellé. Estos verbos de cuidado y reparación expresan una nueva relación con el dolor: se lo transforma en arte, en sabiduría estética. La alusión al oro del kintsugi nos habla de un aprendizaje vital —el reconocimiento de que las rupturas embellecen, si se asumen sin afán ni resistencia.
El cierre del poema es magnífico: esa observación —“ver fundirse el pigmento, el metal y el barro”— simboliza el momento en que materia y espíritu se reconcilian. De ahí nace la aceptación: la vida se resuelve sola, cuando el amor se manifiesta sin deseo de poseer. El lenguaje se vuelve etéreo y deviene conclusión filosófica: la unión sucede sin esfuerzo, por la propia corriente vital.
Podría decirse que el primer texto es la herida que revive, y el segundo, la herida ya integrada en la trama de la existencia. Entre ambos hay un arco de evolución interior: del reconocimiento del dolor natural al hallazgo de la belleza que lo incluye.
Saludos
Joselu, qué lectura tan lúcida y generosa haces de mis versos. Me emociona que hayas captado ese arco entre la herida que reflorece -casi como un ciclo biológico- y la reparación consciente a través del arte. Tienes razón: es un paso de la vulnerabilidad a la integración.
EliminarGracias mil
En efecto. Lo que hoy nos parece imposible de lograr, mañana es probable. Abrazo.
ResponderEliminarLo que hoy es herida, mañana es parte de nuestra fortaleza.
EliminarGracias por pasarte y por tus palabras
Hermosa publicación.
ResponderEliminarSi une, logra el propósito de darle sentido a los vínculos y los hace muy fuertes.
Un abrazo, Milena.
Exacto, cuando el amor une sin forzar, los vínculos se vuelven realmente inquebrantables.
EliminarGracias por tus palabras, Sara, un abrazo
El amor es ese oro que sella las heridas por más profundas que sean. Lluvia y llanto renuevan por igual. La obra es totalmente minimalista, tanto que parece un boceto. Me alegro de tu pronto retorno.
ResponderEliminarBesos dulces Mil.
Qué buena observación. Es una técnica mixta de María Blanco-Cobaleda y creo que ese aire de boceto es precisamente lo que le da su alma y ligereza.
EliminarMe encanta que veas el amor como ese oro que sella lo profundo.
¡Mil gracias por la bienvenida y por tu mirada tan atenta!
Me gusta la lluvia porque disimula las lágrimas, me gusta la poesía porque siempre acierta, me gusta tu blog por su elegancia. Un abrazo
ResponderEliminarQué palabras tan bonitas, parecen un poema en sí mismas.
EliminarGracias por tu sensibilidad y por valorar la elegancia de este rincón.
Lo que duele cura, me solían decir de pequeño...
ResponderEliminarBesos, Milena.
A veces el dolor es solo el paso previo a una cura más profunda, como ese oro que hace la pieza más fuerte.
EliminarBesos, Alfred
Creo que, de alguna forma, tu hermoso poema enlaza a la perfección con lo que he escrito esta semana.. parece que la primavera nos hace vibrar en la misma frecuencia :)
ResponderEliminarTotalmente, te leí y me gustó mucho; y además me parece que lo que dices en tu blog es más completo y claro.
EliminarMuchas gracias por encontrar hermoso mi poema y por compartir aquí esa sintonía.
¡Bellísimo! A ciertas edades, gracias al kintsugi, somos casi todo oro.
ResponderEliminar¡Qué buena reflexión! Al final, ese oro es lo que nos da valor y nos hace únicos con el paso del tiempo. Gracias por tu lectura
EliminarEl amor siempre llega inesperadamente y cura todas las heridas sin dejar cicatrices... A veces, una mirada, una palabra, una sonrisa bastan... y simplemente brota...
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Milena.
Qué cierto es que lo más sencillo suele ser lo más sanador.
EliminarGracias por tus palabras, Albino, y por acompañar mis versos.
El amor duele, y lo que duele al final cura.
ResponderEliminarLa obra me parece un boceto.
Un abrazo fuerte, Milena.
Feliz día.
Tienes razón, es un ciclo necesario. Cierto es que la imagen del cuadro de María Blanco-Cobaleda emana fluidez y ligereza, por eso me atrajo y creo que le va bien al poema.
EliminarMuchas gracias por tus palabras y feliz día también para ti
POR DIOSSS:::
ResponderEliminarQue bonita PROSA POÉTICA mi querida MILENA, desde luego que tu SENTIR, se adhiere al corazón, y invita a fusionarse con él.
UN ABRAZO ENORME POETÍSA DE LA VIDA!!!
(Por cierto me has hablado de BUBBI en tu comentario y te invito a que no te pierdas mi publicación del día 9 de este mes de abril, porque se que te va a gustar ) ^:^
Mil gracias, Conxita, por tu entusiasmo, por leer con tu preciosa sensibilidad y por tus palabras que tanto alientan.
EliminarAbrazo inmenso para ti y para Bubbi ;))
Es un extraordinario poema... con la elegancia de tu poesía...de tus emociones, de todo lo que subyace en tu alma!
ResponderEliminarUna exquisitez!
Beso enorme!
Qué palabras tan generosas... me enalteces, Lunaroja.
EliminarAl final, la poesía es el lugar donde las emociones encuentran su forma. Gracias por tu lectura y un beso enorme.
Hola Milena! He vuelto para leer tus publicaciones. Siempre es un placer leer lo que escribes.
ResponderEliminarQue tengas un fin de semana maravilloso!
Un abrazo.
Gracias, Albino, deseando leerte, luego me paso sin falta!
EliminarBuen finde, besos
Qué bonito es saber cerrar las heridas con un buen cosido, con amor, sin él o con el camino que la vida nos presenta.
ResponderEliminarMuy hermoso, Milena.
Besicos muchos.