Regresar a lo sencillo es, quizás, aprender a mirar con las yemas de los dedos...
Frente al laberinto de lo complejo, la caricia de lo tangible es nuestra única certeza.
¿Cómo regresar a lo sencillo?
¿En qué momento nos arrancaron nuestro sitio?
Nos hemos puesto encima tantas capas,
tanta mugre de prisas e importancias
que no nos llega ni el aire ni la caricia.
Respiramos ¿pero qué respiramos?
¿solo un eco de lo que otros dicen que es la vida?
Todo se ha vuelto un laberinto de cosas infructuosas
y nos da miedo el tacto porque no tiene filtros.
Sé que sólo sé acariciar lo que es sencillo:
una fruta, el frío del agua, el borde de una sábana,
esas cosas que se dejan tocar,
lo más sencillo...

Es un pensamiento que me ronda la cabeza montones de veces. Muchos días pienso en lo complicado que hacemos todo, en el trabajo la burocracia de la burocracia y que acaba con más burocracia para solucionar problemas... que no se solucionan. En las relaciones... buf, todo es un problema. Es el mal de nuestros tiempos complicar algo tan sencillo como respirar. Bss
ResponderEliminarAsí es, Sylvia, creamos laberintos solo para sentir que estamos haciendo algo, cuando lo que necesitamos es precisamente menos ruido y más aire. Ojalá aprendamos a defender ese espacio sencillo donde simplemente se respira, nos hemos vuelto expertos en complicar lo evidente. Besos
EliminarRegresar a lo sencillo es muy difícil, eliminar lo superfluo, huir de los destellos y los brillos espectaculares, observar lo esencial, no atender a tantísima charlatanería que nos agrede, evitar el ruido y los ritmos estrepitosos de la música adocenada y machacona, contemplar la forma estricta de un gesto o de un movimiento...
ResponderEliminarMompou, Alessandro Scarlatti, Bach, Couperin, Debussy; Monet, Seurat, Miró, Tàpies...
Abrazos.
Huir de los destellos para encontrar la luz... lo has resumido perfectamente. Me quedo con tu lista de maestros como refugio contra este ritmo estrepitoso que mencionas. ¡Muchas gracias por este comentario tan inspirador! Abrazos
EliminarMilena, el poema susurra que volver a lo sencillo exige despojarnos: quitar capas de prisa, ruido y prestigio hasta respirar de nuevo. Pregunta por el instante de la pérdida y propone el tacto como camino: fruta, agua, tela. Lo auténtico no grita; se deja tocar y devuelve el aire hoy.
ResponderEliminarSaludos
Al final, despojarnos es la única forma de volver a sentir el peso real de las cosas. Ese tacto sin filtros es lo que nos devuelve al presente.
EliminarJoselu, gracias por tu comentario
Es lo real.lo sencillo ;ese despertar con su tiempo para poder hablar o simplemente una vez a la semana tomarte un respiro para ordenar tus cosas ,tu cotidianidad .La vida no es complicada en si, nos la complica nuestras decisiones.por eso hay que ser muy lógico(ese sinónimo que nos ayuda a ser coherentes) .-Pero hay un ingrediente que no debe de faltar jamás(cariño y fidelidad), con eso tiramos de verdad.
ResponderEliminarLa poesía es ese escape a las realidades cotidianas, me ha encantado volver a leerte mi querida amiga.
Besos mil
Ese respiro para ordenar la cotidianidad es vital para no perdernos. Me encanta cómo has sumado el ingrediente del cariño a la sencillez, es sin duda, lo que nos mantiene en pie.
EliminarBertha, gracias por tus palabras siempre tan sabias. ¡Besos!
Milena, de pronto al leerte he retornado a aquel "paseillo" entrre huertas, que recorría todos los días para ir al colegio...Había amapolas, espigas y zapatitos, muchos días, de vuelta a casa, cogia un ramito...También en casa de los abuelos había libros antiguos, que me encantaba hojear, o aquellos zapatos de tacón antiguo, de mi madre, que me gustaban...Todo era sencillo y cercano, ciertamente eterno, como los cojines de ganchillo, las sábanas bordadas de bolillo y tantas cosas, que se van perdiendo, por la prisa,, por el stres, por tener y tener...y comprar...Materialismo puro y duro...!
ResponderEliminarHay que parar, valorar y dejar que el espíritu se recree con lo sencillo, cotidiano y ciertamente eterno, porque podemos tocarlo y acariciarlo...tiene el alma de esas manos que lo hicieron y dejaron en ello su amor...
Mi abrazo entrañable y feliz fin de semana, Milena.
Mª Jesús, qué viaje tan bonito me has regalado con tu comentario. Esas huertas, el tacto del bolillo y las amapolas son precisamente ese sitio del que hablo. Gracias por recordarme que lo eterno reside en esas cosas hechas con las manos y con amor.
EliminarUn abrazo entrañable y muy feliz domingo
Es urgente volver a la sencillez de antaño, de la simpleza, de lo humilde...
ResponderEliminarSe echa de menos, sumergidos tal como estamos en esta era de locura.
Tu poema es eso, sencillez, belleza, profundidad y calma...
Precioso!
Besitos
Qué comentario tan bonito, ¡mil gracias! A veces parece que nos da miedo la simpleza, cuando es precisamente ahí donde está la belleza real. Gracias por valorar mi poema así.
Eliminar¡Besos!
La vida consiste en complicarla mucho, con muchas cosas que no necesitamos, y luego intentar deshacernos de ellas, ¿verdad?
ResponderEliminar¡Exacto! Parece que nuestro pasatiempo favorito es construir jaulas para luego ver cómo escapamos de ellas. Qué paradoja tan absurda, ¿verdad?
Eliminarel problema es que aprendemos el valor de la simplicidad demasiado tarde y, entre medias, nos hemos pasado media vida acumulando cosas que no necesitábamos, tanto materiales como inmateriales, que también ocupan lugar y pesan.
Eliminarlos conceptos abstractos están bien para la filosofía, pero la vida está hecha de cosas sencillas y pequeñas. cosas que nos podemos perder si estamos demasiado centrados en objetivos a largo plazo...
ResponderEliminarbesos, milena!!
Totalmente de acuerdo. Nos pasamos la vida proyectando y nos olvidamos de habitar lo sencillo: la verdad está en lo pequeño y no en lo abstracto. Besos, Chema
EliminarTotalmente de acuerdo contigo, Milena. No hay nada como lo sencillo. Y quitarnos de encima todo eso que nos imponen y nos asfixia.
ResponderEliminarMuy bonito lo que nos cuentas.
Besicos muchos.
Tal y como dices, es esa asfixia la que no nos deja respirar lo auténtico. Aprender a decir no a lo impuesto es el primer paso para volver a lo sencillo.
EliminarGracias, Nani, besicos mil
Lo sencillo tiene ese valor especial que muchas veces se pasa por alto. Saber apreciarlo y “acariciarlo” en el día a día es una forma de vivir con más calma y sentido.
ResponderEliminarBesitos,
Daniela Silva 🩷
Alma Leve
Al final, la calma no es algo que se encuentra, es algo que se cultiva apreciando esos pequeños detalles del día a día.
EliminarGracias por tu reflexión, Daniela, un abrazo.
Regresar a lo sencillo...como a un refugio, dónde reencontrarse a uno mismo... una buena reflexión.
ResponderEliminarLa imagen me ha recordado a un juego de mi infancia, cuando jugábamos a un juego parecido a la foto, pasarse el hijo de unas manas a otras , creando nuevos dibujos con él. Era muy divertido !... un recuerdo más de ese refugio de la sencillez.
Un abrazo ; )
Artur, al final, escribir y compartir poemas es un poco como ese juego, un intercambio sencillo que une.
EliminarGracias por tu recuerdo tan vivo y lleno de luz.
Un abrazo
Tu pregunta no tiene una respuesta fácil, Milena. De hecho, hoy todo es tan complejo que parece que hemos olvidado cómo vivir!
ResponderEliminarLamentablemente, no veo cómo salir de este laberinto infernal donde se han perdido todas las referencias. Al igual que tú, voy a seguir viviendo una vida más sencilla, lejos de la fría complejidad que nos vuelve locos...
Que tengas una feliz semana! Un fuerte abrazo!
Es el gran hallazgo, cuando al fin logramos ser felices con lo simple. Muchos años los invertimos en una carrera frenética, por llegar a donde no está la que necesitamos para serlo.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
El fervor de las pequeñas cosas, de los sencillos gestos cotidianos que nos pasan desapercibidos por las constantes prisas y por el hacer, hacer, hacer...
ResponderEliminarLa fotografía es muy ilustrativa y tus poema, una gran verdad. Besos
Los ojos tocan (poder de la mirada)
ResponderEliminarLos dedos ven (poder del tacto)
Los aromas acarician (poder olfativo)
Los oídos hablan (poder auricular)
Las bocas callan ante el silencio del mundo.
"nos da miedo el tacto porque no tiene filtros.
ResponderEliminarSé que sólo sé acariciar lo que es sencillo:
una fruta, el frío del agua, el borde de una sábana,
esas cosas que se dejan tocar,
lo más sencillo..."
...Me encanta...
Y lo subrayo totalmente...
Una maravilla!